Bioenergética

LA BIOENERGETICA

LA BIOENERGÉTICA, desarrollada por el médico y psicoterapeuta norteamericano Alexander Lowen (Nueva York 1910), parte del supuesto que todo individuo dispone de una energía vital. Las frustraciones, los conflictos y carencias que vive cada persona forman su carácter y van modelando el cuerpo, creando tensiones crónicas de algunos importantes grupos musculares, limitando la movilidad, impidiendo la respiración fluida, dificultando la espontánea manifestación de los sentimientos, reduciendo la capacidad de vivir las experiencias.

El trabajo bioenergético como terapia es el método que ayuda a romper los bloqueos musculares, las tensiones crónicas, a liberar y estimular la fuerza vital.

ORIGEN Y ANTECEDENTES

El análisis bioenergético es un método terapéutico creado por el doctor Alexander Lowen a lo largo de la década de los 50. Se puede considerar el año 1956 como su fecha oficial de nacimiento con la fundación del Instituto de Análisis Bioenergético de Nueva York.

Sus antecedentes se encuentran en los trabajos de Wilhelm Reich, discípulo y contemporáneo de Freud. A lo largo de su vida profesional y sus investigaciones, Freud observó que el origen de los conflictos de la personalidad y de los trastornos psicológicos se encontraba en conflictos y situaciones dolorosas vividas por el sujeto en la infancia que no habían sido resueltos. Ante la necesidad de supervivencia infantil el sujeto transfería al subconsciente los impulsos y emociones reprimidas y este mecanismo conducía a una disminución de la capacidad de ser plena con la consiguiente reducción de su vida afectiva y sexual. Esta situación conducía a la neurosis en la vida adulta.

Freud proponía un método psicoterapéutico que se basaba en la recuperación, a través de la asociación libre del paciente, de los recuerdos dolorosos y las experiencias traumáticas que habían sido sepultadas en el subconsciente, de modo que al revivirlas se hacía posible liberarse de su influencia.

Wilhelm Reich, psicoanalista y discípulo de Freud, se interesó en el hecho de que los conflictos internalizados por el sujeto tenían también un reflejo en el cuerpo que actuaba bloqueando la expresión afectiva y sexual. Este bloqueo estaba al servicio de impedir experimentar las emociones provocadas por el conflicto original y se estructuraba en forma de tensiones musculares crónicas en determinadas áreas del cuerpo.

Dichas tensiones se convertían en fijas y estables, limitando considerablemente las capacidades de autoexpresión en diferentes formas para cada persona. Limitando su espontaneidad y expresividad, su capacidad de mantener contacto con los otros, dificultando su capacidad de amar y desear y de obtener placer y satisfacción. Además estas tensiones crónicas tenían un efecto somático sobre el cuerpo, afectando al funcionamiento orgánico general, lo que a la larga era el origen de numerosas patologías físicas.

De este modo Reich propuso abordar el tratamiento psicoterapéutico uniendo el enfoque psicológico y verbal, propio del psicoanálisis, con un trabajo corporal destinado a liberar las tensiones crónicas que limitaban y constreñían al sujeto hasta el punto de hacer casi imposible el cambio. En efecto, descubrió que mientras la estructura muscular siguiera estructurada en un patrón defensivo cronificado la persona no podía realizar el cambio necesario a pesar de realizar un trabajo psicológico en profundidad. Reich llamó a su método modelo psicosomático y lo hizo público en sus obras Análisis del carácter y La función del orgasmo que vieron la luz en la década de los 30.

Alexander Lowen, médico estadounidense, fue alumno de Reich entre 1940 y 1952 y su paciente entre 1942 y 1945. En palabras de Lowen: “Mi interés por Reich aumentó a medida que exponía su pensamiento y observaciones. El neurótico mantiene su equilibrio al retener su energía mediante tensiones musculares y al limitar su excitación sexual. Una persona sana no limita su excitación sexual, y su energía no está retenida por una armadura muscular. Está pues, totalmente disponible para el placer sexual o para cualquier otra forma de expresión creativa. Su economía energética funciona a alto nivel. La mayoría de las personas se caracterizan por una economía energética de bajo nivel, que es la responsable de la tendencia a la depresión, endémica en nuestra cultura”.

En su trabajo posterior Lowen conservó los principios del método reichiano acerca de la dimensión energética y psicosomática humana. En su método, que denominó Análisis bioenergético, desarrolló el trabajo corporal y dio una especial importancia a la elaboración verbal y psicológica que Reich había tendido a descuidar. Además Lowen desarrolló una caracteriología basada en las diferentes estructuras corporales que tenía su origen en la historia y la experiencia vital de la persona que facilitaría en gran medida el abordaje terapéutico.

FUNDAMENTOS TEORICOS Y CLINICOS

Concepto de energía

Todo organismo vivo se puede definir por su capacidad de transformar la energía que existe en su medio, proceso necesario para garantizar su supervivencia en tanto organismo y en tanto especie. De ahí que los dos instintos básicos comunes a todos los seres vivos sean el de supervivencia y el de reproducción.

En el organismo humano la energía se capta del medio fundamentalmente a través de la respiración y la alimentación, se transforma mediante procesos metabólicos y se descarga en forma de impulsos motrices. Evidentemente cada vez son más conocidas otras formas de captación, transformación y emisión de energía que participan igualmente del proceso de la vida, por ejemplo las energías sutiles.

De este modo el proceso energético del organismo humano se compone de tres fases:

– Captación

– Transformación

– Irradiación o descarga

La energía de la que hablamos es única e universal, se desconocen su origen y causa últimas, y el resultado de su transformación se puede observar en diferentes formas: como impulsos eléctricos, ondas, fotones, gravedad, campos sutiles, etc. Esta energía universal se conoce por diferentes nombres según culturas y épocas históricas como Qi, Prana, Orgon, etc.

Un organismo sano es aquel que lleva a cabo estas tres funciones. Absorbe la energía que necesita, transforma la cantidad necesaria para su supervivencia, y revierte al exterior sus excedentes en forma de acción. Si alguna de estas tres funciones está alterada el organismo estará en desequilibrio y tendrá un estado de salud deficiente.

Tan nociva es una alteración que suponga la toma de una cantidad excesiva de energía, como una mala transformación o una descarga insuficiente o excesiva. El organismo pierde el equilibrio y su vida peligra.

El organismo humano necesita mantener ese equilibrio energético en su relación con diversas áreas de su Universo, con su cuerpo, su entorno social y afectivo, su espiritualidad… Su cuerpo está sometido a las pulsiones de supervivencia, como todo ser vivo, su yo se mueve en busca de satisfacer sus deseos y aspiraciones y a la vez necesita armonizarse con su entorno humano que le impone una serie de limitaciones.

Cuando el ser humano se ve sometido a un conflicto de necesidades que no puede resolver con sus propios medios este conflicto se internaliza y da origen a una estructura que detiene el flujo energético saludable. Si el conflicto se acaba resolviendo el organismo puede recuperar su equilibrio, pero si se cronifica dará lugar a un estado de desequilibrio crónico.

La economía energética en el hombre sigue la ley del gasto mínimo necesario, de modo que ante cada necesidad, un organismo sano capta, transforma y descarga la cantidad necesaria de energía, ni más ni menos.

El flujo energético en el ser humano sigue dos sentidos opuestos, del centro hacia afuera, lo que se experimenta con sensaciones de placer y de la periferia hacia el centro, lo que se experimenta como contracción y provoca ansiedad.

Además circula fundamentalmente de forma longitudinal a la espina dorsal y sigue dos direcciones. La parte superior del cuerpo tiene una función de carga energética a través de la entrada de alimento, oxígeno y estímulos sensoriales, y la parte inferior tiene una función de descarga a través de la sexualidad y la motricidad. De este modo la energía sigue una dirección descendente hacia los pies, lo que genera una sensación de estar enraizado, con los pies en la tierra y de allí regresa en dirección ascendente participando en todos los procesos de autoexpresión: motricidad, sexualidad, acción y expresión.

No obstante existen otras dirección de circulación del flujo energético como son la transversal y la frontal-dorsal.

La circulación de energía se percibe en forma de vibraciones, pulsaciones y corrientes y cuando fluye libremente se experimenta como una sensación placentera. Por el contrario cuando encuentra algún obstáculo y “rebota hacia adentro” la sensación es de angustia. Si la reacción ante un obstáculo consiste intentar forzarlo por medio de un impulso violento esto dará lugar a un sentimiento de cólera u odio. Si la reacción consiste en detener y congelar el impulso el sentimiento que se experimenta es de miedo.

Un organismo sano en el que el flujo energético es libre experimenta la vida como placer. Un organismo en desequilibrio permanente sustituye esa sensación por una “voluntad de sobrevivir”.

CORAZA MUSCULAR

La coraza muscular es una reacción natural del organismo a una amenaza externa, ante la situación el organismo se tensa para efectuar una respuesta que en esencia será de ataque o huida, de aproximación o alejamiento. Cuando el peligro desaparece el organismo se relaja y la coraza se disuelve. Sin embargo si la amenaza es continua la tensión muscular persiste y se hace crónica. En el ser humano existe un proceso que ante una amenaza que se percibe como excesivamente traumática y de la que no se puede escapar genera una coraza muscular cronificada a la vez que interioriza el peligro, trasladándolo al terreno subconsciente. Al convertirse en un mecanismo subconsciente el sujeto ya no es capaz de desactivarlo por sus propios medios.

Este proceso de acorazamiento está presente en todos los organismos vivos. Podemos observarlo incluso en organismos unicelulares como la ameba. La ameba posee un núcleo central, centro de producción energética, a partir del cual se forman oleadas de excitación en dirección a la periferia, la membrana celular. Cuando la cantidad de energía descargada es grande el organismo actúa de dos formas, bien efectuando un movimiento, bien iniciando su proceso reproductivo, la división celular. Este proceso de carga y descarga es el que sustenta la vida de este organismo. Igualmente cuando la ameba sufre un ataque del exterior tiende a contraerse en un esquema defensivo que desaparece cuando la amenaza deja de estar presente. Ahora bien, en laboratorio se han realizado experimentos en los que se ataca a una ameba con una aguja, cuando las agresiones son repetidas y constantes la ameba se contrae y tarda cada vez más tiempo en recuperar su estado normal de expansión. Si las agresiones persisten lo suficiente la ameba termina por cronificar su estado de contracción y por reducir su nivel de flujo energético de forma permanente.

En el ser humano la coraza muscular o coraza del carácter se forma en las etapas infantiles, cuando se vivencian conflictos de supervivencia y de naturaleza sexual que el niño no puede resolver y acaba interiorizando. El conflicto de necesidades se da entre su dependencia de su entorno para sobrevivir, especialmente de sus padres, y otras necesidades y deseos que necesita atender. A nivel emocional el niño acaba renunciando a sus necesidades a cambio de obtener la aprobación de su entorno y asegurar así su supervivencia. El resultado final deviene en un patrón fijo y estable de reacciones que llamamos carácter (del griego Karaxo, lo grabado) y en su correlato corporal, la coraza caracterológica, que es también fija y estable garantizando al individuo un cierto equilibrio.

La coraza del carácter tiene pues su origen en experiencias infantiles inabordables para el sujeto, bien sea sentir la frialdad, el odio o el rechazo momentáneos de su madre, lo que puede originar que retire su energía hacia el interior para no sentir el terror y la desesperación, llegando en consecuencia a un cierto grado de congelación de sí mismo. Este sujeto, por ejemplo, de adulto será muy sensible al rechazo y tendrá dificultades en establecer relaciones de intimidad desviando su carga energética hacia la cabeza y las funciones intelectuales. La coraza muscular se pone aquí al servicio de defenderle contra el miedo al contacto con los demás.

Otro ejemplo es el del niño que es sometido a una dura educación en cuanto a la alimentación, limpieza y aseo, llena de amenazas y humillaciones a la vez que sus tentativas de rebelión se ven constantemente aplastadas y resultan inútiles. Su experiencia acaba siendo que debe someterse para lograr cierto grado de equilibrio y bienestar. La rabia se transforma en deseo de agradar y la agresividad se inhibe. De adulto esta persona tenderá a escoger una conducta buena y educada y hasta una tendencia polar de sumisión/rebeldía, a costa de renunciar a satisfacer sus necesidades instintivas.

Otros ejemplos se pueden ver en conflictos propios de la fase edípica, origen de otras estructuras, que se verán en detalle más adelante.

Finalmente la coraza muscular se convierte en una manera de expresar la vida de una forma inhibida, evitando el contacto con el placer, el miedo, la ira, o la tristeza.

Su forma va a depender de tres factores:

– La época del desarrollo en que se estructura

– La amplitud e intensidad de las frustraciones

– El tipo de impulso que fue reprimido

La coraza caracterológica se convierte así en la manera de interactuar con el mundo que es propia de cada persona y que esta experimenta como su estado normal de ser. Se trata de la expresión de una neurosis presente y actual, a pesar de su origen infantil.

Organización de la coraza muscular

La coraza se estructura en siete segmentos o anillos:

Segmento ocular

Frente, ojos, huesos malares. Contracción de los músculos orbitales, orbiculares y lagrimal de los ojos. Inmovilidad e inexpresividad de los ojos. Son frecuentes las patologías oculares. El llanto está inhibido.

 Segmento oral

Mentón, garganta, labios, occipucio (parte posterior de la cabeza). Impulsos de llorar, chupar y morder. Su liberación requeriría un flujo energético en los demás segmentos, al no existir éste la expresión de estos impulsos se puede acabar transformando en una expresión de odio.

Segmento del cuello

Músculos profundos del cuello, subclavio, esternocleidomastoideo, lengua. Inhibición de cólera y llanto. Son frecuentes los espasmos y problemas en las funciones de tragar y vomitar.

Segmento torácico

Intercostales, hombros, pectorales. Sensaciones de cólera y angustia. Se asocia con patologías pulmonares y cardiacas.

Segmento diafragmático

Parte final del esternón, músculos costales, diafragma. Lordosis en la parte inferior de la columna. Bloquea las sensaciones de placer o angustia y el reflejo del orgasmo.

Segmento abdominal

Músculos abdominales y dorsales sacro espinales.

Segmento pélvico

Zona pélvica y ano. La pelvis se desplaza hacia adelante o hacia atrás en lugar de estar en su lugar natural. Afecta a las funciones sexuales.

LA TERAPIA BIOENERGETICA

La podemos definir como una psicoterapia integral de enfoque corporal, que persigue la expansión de la conciencia desde el ámbito corporal y desde el ámbito verbal.

Requiero por tanto tomar conciencia de las espasticidades y áreas de bloqueo energético en el cuerpo, además de recuperar el recuerdo y/o la experiencia del origen de los conflictos originales.

Las tensiones musculares crónicas se tratan pues desde tres aspectos:

– Su historia y origen en la infancia.

– Su significado actual en términos de estructura emocional.

– Sus efectos sobre el funcionamiento actual del cuerpo.

Sus principios son los siguientes:

– El comportamiento humano se determina por procesos somáticos. Existe de hecho una identidad funcional entre los procesos psicológicos y fisiológicos.

– El organismo vivo es un biosistema energético que interactúa con el medio. Y de hecho requiere de un grado de vitalidad suficiente para ser capaz de satisfacer sus necesidades a través de dicha interacción.

Las técnicas básicas de la bioenergética son:

Arraigamiento: Significa estar enraizado, hacer buen contacto con el suelo. Esta condición resulta imprescindible para permitir la descarga energética del organismo. El arraigamiento trabaja sobre las tensiones musculares que pueden provocar un corte energético a nivel pélvico, entre la pelvis y las piernas, entre piernas y pies y entre los pies y el suelo.

Respiración: Significa respirar de forma plena y completa, incluso bajo situaciones de crisis o estrés emocional. Se sabe que la respiración provoca sensaciones y desencadena emociones y la retención respiratoria está al servicio de evitar sentir. La retención respiratoria provoca fuertes tensiones en el diafragma y en los abdominales, desconectando las partes superior e inferior del cuerpo. En especial se produce un bloqueo de las sensaciones sexuales de la pelvis. La práctica de una respiración profunda puede traer vibraciones invasoras que se experimentan como un miedo a romperse o a dejarse ir.

Movimiento: Los conflictos emocionales distorsionan y limitan la movilidad del cuerpo. La movilidad natural del cuerpo oscila entre la espontaneidad, como forma de expresión básica de uno mismo, y el control, necesario para integrar pensamiento y acción en aras de obtener un fin. Sin embargo cuando está instalado un patrón de carácter el individuo tiende en exceso hacia una de estas polaridades a la vez que inhibe la otra. En el individuo compulsivo hay una clara merma de espontaneidad y una alta rigidez, sus restricciones son severas y su movimiento es mecánico y estereotipado. En la compulsión prevalece el miedo a soltar el control. Por el contrario en el sujeto impulsivo el control del ego es débil y los impulsos emergen de forma desordenada. Le es difícil estar tranquilo e invertir su energía de una forma eficaz, le inundan sus emociones y sensaciones sin que pueda contenerlas. Se irrita para huir de su ira, llora para escapar a su tristeza, corre antes de contactar con su miedo y ataca antes de sentirse amenazado. En bioenergética se utilizan técnicas para liberar los movimientos involuntarios del cuerpo y así restaurar su espontaneidad y técnicas para regular y canalizar la expresión de emociones y sensaciones. Igualmente el movimiento se utiliza como vía para permitir la liberación de sentimientos y emociones reprimidas en el sujeto.

Percepción de uno mismo: Se hace hincapié en todos los aspectos perceptivos, tanto exteroceptivos (sensaciones procedentes del exterior) como interoceptivos (sensaciones internas). Se trabaja sobre todo el desarrollo de la propiocepción, que implica darse cuenta de lo que sucede en el organismo, de las sensaciones corporales y del estado del sistema muscular. Es frecuente que en muchas personas existan zonas ciegas, desprovistas de sensaciones, que suelen ser las zonas con los bloqueos más profundos.

PROCESO TERAPEUTICO

Se caracteriza por cinco etapas:

1ª. Toma de contacto con el cuerpo. Se toma conciencia de la propia respiración y sus limitaciones, de los movimientos corporales y la autoexpresión.

2ª. Descubrimiento de la relación entre las propias limitaciones corporales y el comportamiento presente.

3ª. Descubrimiento vivencial de la relación entre sus retenciones y su propia historia vital.

4ª. Expresión y liberación de las emociones reprimidas por las tensiones musculares crónicas.

5ª. Aceptación del propio cuerpo y conciencia del propio potencial de cambio y crecimiento.

Elementos diagnósticos

– Contenido mental

– Análisis estático

– Análisis dinámico

– Movimientos corporales

– Movimientos agresivos

– Movimientos suaves

– Movimientos sexuales

BIBLIOGRAFIA

– Alexander Lowen. La bioenergética. México: Diana, 1997.

– Alexander Lowen. La depresión y el cuerpo. Madrid: Alianza, 1998.

– Bárbara Ann Brennan. Manos que curan: el libro guía de las curaciones espirituales. Madrid: Martínez Roca, 2008.

– Wilhelm Reich. Análisis del carácter. Madrid: Paidós, 2005.